Ahora sólo queda el recuerdo, me resulta tan difícil no tenerte, pasar a despedirme antes de ir a la u, y darme cuenta de que ya no estás, duele.
Sé que estás bien, que estás mejor, en paz, y aún sabiéndolo no reconforta. Tampoco son suficientes mis palabras y llantos de dolor, ya no estás. Han pasado unos días y ya te extraño, demasiado.
Gracias a tu existencia, en parte, existo yo. Y ahora que no estás, no sé qué parte de mi permanece aquí.
Gracias por darme todo el amor, cariño, y tiempo que necesité. Agradezco a Dios por permitirme ser tu nieta.
Vaya para ti este ¡TE AMO! hacia lo alto, hacia lo más cristalino, puro y paradisíaco del cielo, desde el que me miras.